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El Nuevo Diario (Nicaragua): Ahí les va el canal 2017-3-17 13:33

Por: Ricardo Coronel Pichardo (Ingeniero agro-forestal nicaragüense)

Lo único que tiene Nicaragua que pueda necesitar el mundo es la posibilidad del canal interoceánico. Hoy, nuestras exportaciones no hacen mella en la necesidad mundial. Si estas desaparecen, prácticamente nadie afuera se percataría. No exportamos nada exclusivo. Lo que exportamos nos da para vivir como vivimos. Potenciándolas al máximo, probablemente viviríamos mejor (¿como Costa Rica?) pero si igual desaparecieran, tampoco harían mella.

Un canal sí sería algo exclusivo de nuestro ámbito que el mundo necesitaría. Entonces, su éxito económico estaría garantizado y viviríamos bastante mejor (¿como Panamá?) y ahí sí, si nuestra oferta al mundo desapareciera, haría mella, como lo haría hoy si el canal de Panamá desapareciera.

El presidente Ortega protagoniza el más serio intento de construirlo en nuestra historia. Cuando lo anunció, empezó el debate. Y como alguien me dijo: "existen todos los argumentos para construirlo y todos los argumentos para no construirlo". De todos, el decisorio es la simple realidad de que, si el mundo lo necesita, o no. Si no lo necesita, no se hará. Si lo necesita, se hará.
La mayoría de nicaragüenses queremos que los argumentos procanal prevalezcan, y que la mega-obra se materialice.

De la minoría opuesta, algunos manipulan —perversamente— los argumentos para que no se construya. Por ejemplo: “Se va a destruir el lago y el medioambiente!”. Nada más irreal. El canal sería lo único que puede hacer reversible el —por ahora indetenible— deterioro del lago y medioambiente nacional. La tecnología obtenida con los recursos generados durante la construcción y la operación del canal, sumado a la necesidad de garantizar su principal insumo (agua), se encargarán de asegurar el equilibrio medioambiental. Hoy la cuenca del canal de Panamá es de las más prístinas y mejor protegidas globalmente. —“Se está violando la soberanía”. Habrase visto! Lo dicen los que viven pidiendo intervención foránea en el país (OEA, NicaAct). ¿El que usa ese argumento habrá leído bien la ley canalera? Un canal les dejó a los panameños nada menos que un país entre los más ricos y soberanos de la región.

—“Confiscarán a los campesinos”. ¡Falso! Les van a pagar bien. La ley habla de valor catastral, porque el Estado se cuida de que alguien quiera cobrar su propiedad como si estuviese en el centro de Manhattan. Este punto, creen, es el más manipulable porque la mayoría con tierras en la ruta canalera son campesinos y por ende “fáciles de manipular”.

¡Gran equivocación! Ya le pasarán ellos la factura a estos manipuladores, entre varios, a una señora que dice ser su líder, quien, por ser dueña de camionetas y camiones, parece más comerciante que campesina. También se la pasarán a jóvenes inteligentes y preparadas (¿Movimiento Renovador Sandinista?) que, insólitamente, abanderan el anticanalismo, contrario a lo que debería ser su más natural interés, el de un futuro mejor. A los campesinos les participo que, si tuviésemos canal, al menos este podría subsidiar los precios de los alimentos que ustedes hoy subsidian con su sudor y pobreza. Y a los opositores, háganle oposición inteligente al “régimen”, y no una oposición torpe al canal. —“Lo va a hacer un chino!”. ¡Pecado! Como el concesionario es un oriental, lo desprecian. Si fuera un noroccidental lo adularían. Es irrelevante quién es el concesionario mientras se haga el canal. Y el camino y la forma de cómo se hace es potestad, en definitiva, de quienes lo hacen. Si no está de acuerdo, métase a hacerlo usted.

Sobre Ortega déjenme decirles que es su valentía, el segundo argumento vital para hacer el canal. Se requiere de verdaderas agallas, como presidente, para reactivar en los nicaragüenses las expectativas de lo que significa la materialización de nuestro histórico megaproyecto de bienestar, y emprender la obra. Valentía que igual tiene para, en dado caso el mundo no lo necesite, decirle al pueblo: “aquí termina nuestro sueño del canal”. Porque si no se hace ahora, ya no hay cuando. Pasó un siglo sin hacerse, desde el último intento digno, y si dejamos pasar más tiempo para intentarlo de nuevo, será tarde, la tecnología del transporte marítimo tal vez ya no requiera canales (¿Nuevos Zeppelines?). Entretanto, ¿cómo va el canal? El comandante-presidente Daniel Ortega lo lidera, paciencia, ya nos dirá.

-Fin-

Enlace original: http://www.elnuevodiario.com.ni/opinion/421892-les-va-canal/